La ansiedad es una palabra que escuchamos con tanta frecuencia, pero realmente entenderla, nombrarla y superarla requiere más que unas cuantas respiraciones profundas. Es compleja. Tiene raíces. Y para muchos, se siente como algo que... debería Ser capaz de controlarlo pero no poder.
Como enfermera especializada en salud mental, he atendido a muchísimas personas —personas fuertes, exitosas y compasivas— que se sienten atrapadas en patrones de ansiedad que no comprenden del todo. Y yo también he pasado por eso.
Hablemos de ello. ¿Qué es la ansiedad? ¿Por qué se produce? Y, lo que es más importante, ¿qué podemos hacer al respecto?
¿Qué es la ansiedad? (Y cómo reacciona tu cuerpo)

La ansiedad es más que sentirse nervioso. Es una respuesta fisiológica y emocional ante una amenaza, estrés o incertidumbre percibidos. Si bien puede ser útil en momentos puntuales (como para concentrarse mejor durante una presentación importante), la ansiedad crónica puede generar la sensación de vivir en un estado de alerta constante.
Como escribe el Dr. Bessel van der Kolk en El cuerpo lleva la cuenta:
“Las personas traumatizadas se sienten crónicamente inseguras dentro de sus propios cuerpos… El pasado sigue vivo en forma de una persistente incomodidad interior.”
Esa sensación, ese zumbido incómodo, es a menudo como se manifiesta la ansiedad. Y no siempre proviene de un trauma. A veces, está arraigada por el estrés de la vida, desequilibrios en el cuerpo o emociones no procesadas.
¿Por qué se produce la ansiedad?: Causas y desencadenantes.
La ansiedad no aparece de la nada. Estas son cinco de las causas más comunes que observo en mi práctica:
1. Trauma no resuelto o ocurrido en la infancia.
Las experiencias de la infancia, especialmente aquellas en las que no nos sentíamos seguros o visibles, pueden crear patrones duraderos de hipervigilancia.
Como El niño que fue criado por un perro señala: “Los traumas tempranos nos cambian, no solo emocionalmente, sino también neurológicamente”.”
2. Estrés crónico o agotamiento
La vida moderna no deja mucho espacio para el descanso. Cuando estamos constantemente haciendo malabares con las responsabilidades, el cuerpo no descansa y el sistema nervioso permanece activado.
3. Patrones de pensamiento negativo
Rumiar, dramatizar o suponer lo peor son distorsiones cognitivas que alimentan la ansiedad. Estos patrones suelen pasar desapercibidos hasta que aprendemos a reconocerlos e interrumpirlos.
4. Desequilibrios nutricionales
Se ha demostrado que los niveles bajos de magnesio, vitaminas del grupo B o ácidos grasos Omega-3 están relacionados con un aumento de la ansiedad. (Oficina de Suplementos Dietéticos de los NIH))
La cafeína, el azúcar procesado y saltarse comidas también pueden elevar los niveles de cortisol y aumentar la sensación de inquietud.
5. Afecciones médicas subyacentes
Afecciones como el hipertiroidismo, la anemia o la deficiencia de magnesio pueden imitar o agravar la ansiedad. (Clínica Mayo, Clínica Cleveland))
⚠️ Si experimenta síntomas de ansiedad nuevos o intensos, siempre es recomendable consultar con su médico de cabecera para descartar cualquier problema médico.
🛠️5 maneras comprobadas de controlar la ansiedad y calmar la mente
Ahora, hablemos de soluciones. Estas son cinco herramientas prácticas y eficaces para reducir la ansiedad, y sí, aquí recomiendo algunos recursos de apoyo que han ayudado tanto a mis lectores como a mis clientes.
1. Conexión con la tierra a través de la respiración.
La respiración consciente activa el sistema nervioso parasimpático y calma la respuesta de lucha o huida. El yoga es una excelente fuente para realizar ejercicios de respiración efectivos.
2. Escribir un diario para exteriorizar la ansiedad
Escribir tus pensamientos puede ayudarte a identificar patrones, romper espirales negativas y sentirte con mayor control.
Un diario de salud mental guiado como Éste es un buen punto de partida.
3. Apoyo nutricional
Los suplementos como el glicinato de magnesio, la ashwagandha y la L-teanina pueden ayudar a aliviar la ansiedad de forma natural.
Recomiendo comenzar con este suplemento de magnesio, que es una opción suave pero eficaz para aliviar el estrés. Le recomiendo consultar con su médico antes de incorporar cualquiera de estos suplementos, ya que algunos pueden interactuar con los medicamentos que esté tomando.
4. Autocuidado basado en el cuerpo
A veces, la ansiedad reside más en el cuerpo que en la mente. El movimiento, como bailar, caminar o practicar yoga restaurativo, puede restablecer el equilibrio del sistema nervioso.
Escribí más sobre eso en mis publicaciones sobre autocuidado, yoga y baile para la salud mental, todas basadas en la investigación y la experiencia.
5. Terapia en línea
Trabajar con un terapeuta titulado es una de las formas más eficaces de tratar la ansiedad, especialmente si tiene su origen en traumas pasados o heridas relacionales.
Puedes comenzar la terapia desde casa hoy mismo con Terapia en línea, una plataforma basada en la terapia cognitivo-conductual que incluye herramientas para llevar un diario y practicar yoga.
Reflexiones finales
La ansiedad no es debilidad. Es tu cuerpo intentando protegerte. Pero cuando se convierte en un zumbido constante de fondo o en una presencia abrumadora en tu día a día, es momento de intervenir con suavidad y de forma intencionada.
No estás solo. Hay herramientas que funcionan. Y no tienes que resolverlo todo por tu cuenta.
Tu recuperación es importante, y comienza por comprender lo que realmente sucede bajo la superficie.


